A lo largo de la historia, el cobre ha sido asociado a la salud y el bienestar. Mucho antes de que fueran descubiertos los microorganismos, los egipcios, los griegos, los romanos y los aztecas usaron preparados basados en el cobre para tratar los dolores de garganta y las erupciones cutáneas, así como para la higiene diaria.
Luego, en el siglo XIX, vino el descubrimiento de la relación de causa-efecto entre los gérmenes y el desarrollo de enfermedades, lo que permitió a los científicos empezar a entender el potencial de las propiedades antimicrobianas del cobre.
Hoy, el cobre lo usa la industria farmacéutica para aplicaciones que van desde antisépticos y productos antifúngicos a dispositivos médicos y productos de higiene oral. También se utiliza en otras aplicaciones como la distribución de agua, la ventilación y los sistemas de aire acondicionado.
Para combatir infecciones y pandemias de gripe
Se cree ahora que el cobre podría tener un papel vital en reducir el riesgo de transmisión de gérmenes que amenazan la salud pública en nuestros hospitales, edificios públicos e instalaciones de procesado de alimentos.
Aproximadamente el 80% de las enfermedades infecciosas es transmitido por contacto. Entre los microorganismos, los que con más frecuencia se identifican en las infecciones adquiridas en el hospital son MRSA, coliformes, como E. coli y Klebsiella pneumoniae, y Clostridium difficile. Y, más recientemente, la gripe aviar y la gripe porcina representan una amenaza global muy infecciosa.
Pruebas científicas
Las conclusiones de la investigación de laboratorio en la Universidad de Southampton por un equipo dirigido por el Prof. Bill Keevil, sobre la supervivencia de MRSA en superficies, confirman que el cobre puede desempeñar un papel fundamental para combatir las infecciones adquiridas en el hospital. Sus ensayos compararon los niveles de supervivencia de depósitos de MRSA en un entorno seco de acero inoxidable (el metal más comúnmente usado en instituciones de asistencia sanitaria), con una variedad de aleaciones de cobre.
Los resultados mostraron que los estafilococos fueron completamente desactivados después de sólo 90 minutos en el cobre y 4 1⁄2 horas en el latón (una aleación de cobre y zinc), mientras que no fueron en absoluto afectados por el acero inoxidable. Esto condujo al Profesor Keevil a la importante conclusión de que “el uso de aleaciones de cobre en aplicaciones como manijas, carretillas o cualquier otra superficie de trabajo, podría reducir considerablemente la presencia de MRSA en los hospitales y podría reducir así el riesgo de contaminación cruzada entre empleados y pacientes en las unidades de cuidados intensivos”.
Una prometedora arma para combatir la infección en los hospitales
Según el Centro de Prevención y Control de Enfermedades de la Unión Europea, tres millones de infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria en Europa causan aproximadamente 50.000 muertes cada año. No todas las infecciones adquiridas en el hospital son evitables, pero, según la National Audit Office del Reino Unido, el consenso profesional es que estas infecciones podrían reducirse en al menos el 15%.
Las pruebas científicas demuestran que las propiedades antimicrobianas del cobre pueden inhibir los patógenos más importante para la sanidad pública, incluidos el MRSA y el Clostridium difficile (dos organismos que causan infecciones adquiridas en el hospital), el E. coli, y las bacterias que causan la Enfermedad del Legionario. El cobre también ha demostrado que inactiva el virus de la Gripe A y, por lo tanto, podría desempeñar un papel para reducir el riesgo de una epidemia de gripe aviar.
Para más información sobre las propiedades antimicrobianas del cobre, visite la página Antimicrobial de la Asociación de Desarrollo del Cobre.